El dia que Nat King Cole Perdio su maleta

Maleta

Aldo cerró la puerta y salimos a la calle. La película empezaba a las diez, teníamos que apresurarnos. Decidimos que lo más rápido seria caminar hasta la avenida y luego tomar un taxi.

Por suerte la calle estaba desierta y tranquila. Desde pequeña le tengo miedo a las grandes aglomeraciones de gente y a las calles concurridas. Por eso la noche me dan seguridad, ese tipo de seguridad que dan las ciudades cuando duermen.

Habíamos avanzado tres cuadras cuando llegamos a una esquina donde siempre hay una montaña de basura, desde bolsas de plástico hasta mesas y sillones. Pero esa noche donde debía de estar la basura había solo una maleta, pequeña como un gato y negra como la noche.

La rodeaban dos cintas rojas que parecían estar conteniéndola, como si estuvieran ahí para cuidar que el contenido no escapara, era hermosa, como las maletas que usaban antes.

Ya casi daban las diez y ni si quiera estábamos cerca del cine, pero no podíamos dejar la maleta ahí, alguien la había puesto en esa esquina y teníamos que averiguar por qué. ¿Qué personaje salido de qué novela de misterio había olvidado su maleta en aquella esquina? Teníamos que recogerla. Aldo se acercó e intento levantarla pero su peso era mucho mayor al que uno esperaría de un bulto de ese tamaño. La cargamos entre los dos pero al poco tiempo no podíamos más y tomamos un taxi. Llegamos muy rápido, pero aun así la película estaba por empezar.